La infertilidad es un problema global que afecta a una de cada seis personas en todo el mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este problema de salud no discrimina género, raza ni posición social, y puede tener un gran impacto emocional en las personas y parejas que lo experimentan.
Es importante destacar que la infertilidad no es solo un problema femenino, como muchos podrían pensar. De hecho, en aproximadamente la mitad de los casos, la infertilidad se debe a problemas en la salud reproductiva masculina. Por lo tanto, es crucial que los sistemas de salud consideren la fertilidad como una cuestión de importancia en la salud pública y brinden tratamientos de alta calidad y accesibles a todas las personas, independientemente de su género.
Además, es cada vez más común que las parejas decidan posponer la maternidad debido a razones personales o profesionales. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el reloj biológico sigue avanzando y que la fertilidad disminuye con la edad. Por lo tanto, es recomendable que las parejas que desean tener hijos en el futuro reciban asesoramiento y acompañamiento temprano de expertos en fertilidad para garantizar que puedan ser padres sin problemas en el momento que lo decidan.
En resumen, la infertilidad es un problema de salud global que afecta a muchas personas en todo el mundo, independientemente de su género o posición social. Es importante que los sistemas de salud brinden tratamientos accesibles y de alta calidad para la fertilidad y que las parejas reciban asesoramiento temprano para garantizar que puedan ser padres sin problemas en el futuro.













