Osiel Cárdenas, exlíder del Cártel del Golfo, es liberado tras 17 años de prisión en Estados Unidos

Tras cumplir 17 años de reclusión en una prisión federal en Estados Unidos, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo, fue liberado esta mañana del Centro Penitenciario de Terre Haute, ubicado en Indiana. Su liberación marca el fin de una condena impuesta en 2010 por cargos relacionados con tráfico de drogas y violencia.

Cárdenas Guillén fue condenado en 2010 a 25 años de prisión y se le ordenó pagar una multa de 50 millones de dólares, correspondientes a las ganancias obtenidas a través de sus actividades ilícitas. Aunque originalmente se esperaba que cumpliera una condena más larga, su liberación anticipada ha generado gran interés público.

El exnarcotraficante, identificado en la base de datos de la Agencia Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés) bajo el número 62604-079, ya no aparece en los registros oficiales, lo que confirma su cambio de estatus a «desconocido».

Sin embargo, fuentes confiables han indicado que, tras su liberación, Cárdenas Guillén ha sido entregado a las autoridades de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y permanecerá en Estados Unidos. No se espera su deportación a México.

Durante su liderazgo en el Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén manejó una vasta red de narcotráfico, supervisando la importación de grandes cantidades de cocaína y marihuana desde México hacia Estados Unidos. Estas sustancias fueron distribuidas en diversas regiones, incluidas ciudades clave como Houston y Atlanta.

La historia criminal de la familia Cárdenas continúa, ya que en marzo del año pasado, Osiel Cárdenas Salinas, hijo del exlíder del cártel, fue sentenciado a nueve años de prisión y multado con 20 mil dólares por cargos de contrabando relacionados con armas de fuego. La sentencia fue dictada por el juez federal Fernando Rodríguez Jr., bajo la supervisión de la oficina del fiscal federal del distrito sur de Texas.

Este desenlace subraya la complejidad y el impacto del narcotráfico en la región, así como la vigilancia continua de las autoridades estadounidenses para desmantelar las redes criminales que operan a ambos lados de la frontera.

Tras cumplir 17 años de reclusión en una prisión federal en Estados Unidos, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo, fue liberado esta mañana del Centro Penitenciario de Terre Haute, ubicado en Indiana. Su liberación marca el fin de una condena impuesta en 2010 por cargos relacionados con tráfico de drogas y violencia.

Cárdenas Guillén fue condenado en 2010 a 25 años de prisión y se le ordenó pagar una multa de 50 millones de dólares, correspondientes a las ganancias obtenidas a través de sus actividades ilícitas. Aunque originalmente se esperaba que cumpliera una condena más larga, su liberación anticipada ha generado gran interés público.

El exnarcotraficante, identificado en la base de datos de la Agencia Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés) bajo el número 62604-079, ya no aparece en los registros oficiales, lo que confirma su cambio de estatus a «desconocido». Sin embargo, fuentes confiables han indicado que, tras su liberación, Cárdenas Guillén ha sido entregado a las autoridades de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y permanecerá en Estados Unidos. No se espera su deportación a México.

Durante su liderazgo en el Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén manejó una vasta red de narcotráfico, supervisando la importación de grandes cantidades de cocaína y marihuana desde México hacia Estados Unidos. Estas sustancias fueron distribuidas en diversas regiones, incluidas ciudades clave como Houston y Atlanta.

La historia criminal de la familia Cárdenas continúa, ya que en marzo del año pasado, Osiel Cárdenas Salinas, hijo del exlíder del cártel, fue sentenciado a nueve años de prisión y multado con 20 mil dólares por cargos de contrabando relacionados con armas de fuego.

La sentencia fue dictada por el juez federal Fernando Rodríguez Jr., bajo la supervisión de la oficina del fiscal federal del distrito sur de Texas.

Este desenlace subraya la complejidad y el impacto del narcotráfico en la región, así como la vigilancia continua de las autoridades estadounidenses para desmantelar las redes criminales que operan a ambos lados de la frontera.

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